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De la expulsión a la innovación: el camino hacia el éxito de Erich Langer

Érase una vez...

Erich Langer, que en su día fue expulsado de Zwittau, no solo encontró un nuevo hogar en Enns, sino que también sentó las bases de Langer GmbH, una empresa que, partiendo de unos modestos comienzos, se convirtió en líder del mercado europeo de cierres magnéticos para joyería al combinar la tradición con la innovación, convirtiéndose así en un símbolo de resiliencia y éxito.

Erich y Brigitte Langer
Erich Langer en la foto junto a su esposa Brigitte

La invención del cierre magnético Langer®

La historia del invento de este cierre magnético tan especial parece casi un cuento de hadas. Y tanto aquí como allí intervinieron el amor, la virtud y también el azar.

Estaba Erich, un joven y impetuoso fabricante de herramientas de Enns/Neu Gablonz, al que le gustaba ir a las fiestas para divertirse y conocer gente. Y estaba la encantadora Brigitte, a quien conoció un día en una de esas fiestas. Entablaron amistad, a partir de entonces salieron juntos y se lo pasaron en grande.
Pero un día se cernieron nubes y surgieron desacuerdos. Brigitte, una vez más, no se decidía por qué collar combinaba mejor con su vestido. Es algo que puede pasar, pues a menudo no es nada fácil decidir algo así de inmediato. Y es que cada una de sus joyas era algo muy especial.
Así fue como se desencadenó la catástrofe. Ella aún no había tomado una decisión. Erich la ayudó a probárselas; la tensión se hacía cada vez más palpable. Y cuando ella se decidió, ya era demasiado tarde. Algo así no tenía por qué pasar y solo trajo problemas.

Eso le dio que pensar a Erich. «Tiene que haber una solución más sencilla y cómoda para probarse las joyas con tranquilidad —por adelantado y sin ayuda de nadie—», reflexionaba en voz baja. Cuando, una semana más tarde, le llegó una oferta de imanes pequeños y especialmente potentes, ya se lo imaginaba. Y tras jugar un rato con los imanes, lo tuvo totalmente claro. La unión de las piezas de joyería con un imán —en lugar de con un «pequeño gancho para engancharlas»— conlleva muchas ventajas.
Así, tras numerosos ensayos, Erich Langer desarrolló el nuevo y seguro tipo de cierre magnético.

La sorpresa y la alegría fueron enormes cuando, al salir al día siguiente, Erich sacó de repente del cajón los collares con el nuevo cierre magnético. En un santiamén eligió el collar adecuado. Fue tan rápido que Brigitte le gritó a Erich que ya se diera prisa y se lo pusiera de una vez. Así, antes de salir, se dieron un beso largo y tierno, lo que animó a Erich a arrodillarse ante ella y pedirle la mano a Brigitte con un anillo a juego con el collar.
¿Y qué puedo decir? ¡Ella dijo que sí! A día de hoy, Brigitte y Erich siguen siendo una pareja feliz y satisfecha.

Desde entonces, se han fabricado miles y miles de cierres magnéticos en innumerables formas y tamaños, y en los más diversos metales preciosos, que se han enviado a todo el mundo para hacer felices también a otras parejas.

La producción de los cierres magnéticos ya ha pasado a manos de los hijos.
Para Claudia y Fritz, la estrecha relación con clientes, proveedores y empleados es algo mágico. De ahí surgen constantemente nuevas ideas que se plasman en productos que hacen las delicias de quienes los llevan.

LANGER® – El imán, es mágico

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